martes, 2 de noviembre de 2010

A ella

Nunca antes había percibido abrazo alguno y disimulado de la muerte. En días como hoy tan sólo sabía que la tradición era celebrar a los difuntos, desconocidos la mayoría de ellos para mí, ya que aquellos que resultaban conocidos (sea familiares o amigos) me parecían un recuerdo que se manifestaba alegre al regresar en su compañía, en el pasado. Pero hoy es inciertamente lo contrario. Desde ayer que la recuerdo a ella, y no es que no la hubiese pensado antes. Es extraño saber que tengo una ofrenda a su memoria, y ya no pueda compartirla... Una taza de café, un pan dulce o escuchar la radio en las mañanas. Ahora triste sorbo de la taza y saboreo amargo las migajas. Pero sé que no ha de ser así, que no le habría gustado la idea de saber tales cosas que no se hicieron sino para ser disfrutadas. Aun así, espero desde lejos sepa que la extraño, pero que no me venga a jalar las patas. Creo que soñé con dicha promesa, o alguna vez nos llegó con la amenaza.

domingo, 17 de octubre de 2010

Está dicho

No estoy hecha a la medida de las carteras, porque más temprano que tarde, agarran su propio camino... Y las muy malditas que se van cuando más les conviene (ya empiezo a creer que no son un simple objeto inanimado, sino que también tienen sus propias ambiciones) era de imaginarse.

domingo, 10 de octubre de 2010

Después de todo redondeado...

"Lo justo de la diversidad de pensamientos, el amor a la tierra y libertad" no son falsos ni verdaderos, precisos o limitados. Son sólo el encubrimiento del sufrir de algunos y felicidad de otros, así como el tormento celoso de tantos. Sentir, por así decirlo, se deslinda de culpa tras sólo ser la mínima parte de una idea oblicua y de digestión echada sin más a la suerte. El resto, puede carecer de importancia.

martes, 5 de octubre de 2010

viernes, 17 de septiembre de 2010

Bla

Como si resultara fácil de escribir, escribo. No sé por qué tal estupidez. Quizá sea la necesidad de escupir alguna mala idea sin necesidad de ser criticada, porque no lo voy a saber. No obstante, quizá en un mínimo grado importe, pero ya qué se iría a hacer. Sólo es cuestión de redondear palabras y hacer de esto un círculo insufrible de fanfarronería sin ninguna intención de existir, una carga de crisis y demás. Como si se tratara de cualquier cosa, termino. Mueran palabras.

lunes, 6 de septiembre de 2010

De no mirar atrás

A veces cuesta trabajo decidirse a ser por los demás, entender las cosas aun a costa de que hay quienes desean ser entendidos, a riendas sujetas por otros por fuerza de manipulación y daño. Saberlo y no poder hacer más. Quizá sea el dolor la felicidad más grande y duradera. Este día es cuando quisiera pensar sin comprender, elegir sin ver atrás. Eso es también algo que hoy, quien bajo una fuerte emoción sentimental y que no habría de ignorar, me ha dicho y dizque igualmente enseñado: a no ver hacia atrás. ¿No es por eso que han habido grandes fracasos? cuando al momento de terminadas las cosas no se pueden aceptar y a su vez recapitular regresando la vista al pasado, se logra el mayor bien y dolor: dejarlo olvidado y mirar adelante. Es complicado, no sé por qué hoy se han empeñado en hacer de mi mañana una enseñanza para toda la vida cuando aun no puedo asimilar, ni siquiera recordar partes de mi triste pasado, en compañía de quien hoy me ha abierto la puerta a esta nueva travesía.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Sobre decidirse ¿y qué más...?

Vaya siendo que aun no creo en septiembre y ya lo he iniciado. Ahora comienzo con tremenda incertidumbre de decidirme a comenzar una ardua tarea de re-experimentar mi escritura, y ahora en un amplio sentido de la palabra: ensayo. El tema sí que es de mi preferencia y triste vocación a la cual no aspiro, tratar temas seriamente no es tanto lo mío. Octubre será mi plazo para ver si así ya doy cabida a septiembre y luego no querer aceptarlo. Esperemos no me quiera dar linda bofetada el mes por mi rechazo. Mientras, procuraré tener lejos los cuervos y bien abiertos los brazos a aquel que se ofrece en ayudarme y dar patadas de ser necesario. Me temo que será un pequeño gran fracaso y no lo lamentaré, por mucho que el atreverme valga demasiado. Sé que habrán más oportunidades y tiempo para brindarle a dicha tarea. Así es.