Al paso de los días, de los meses en proceso mutante, quizá en años, permanezco aquí... condenada a los segundos malditos y enfurecidas horas de nostálgica espera irremediable. Por hoy sabré que te he perdido, y por siempre sabrás que soy tuya. Hice míos tus deseos, tuyas mis añoranzas. Pacté con el demonio del tiempo y la diosa de la esperanza que si te volvía a tener en mis brazos una vez más, suspirarte al oído, muda, darte a beber mis lágrimas y ver tus ojos vacíos de duda y de encanto, daría mi vida en ese instante sin confesar que he vivido esperándote en vano, preguntándome si algún día hubo un lo nuestro. Indagando entre pequeños momentos y días de agradecida alegría, en tus recuerdos y los míos y en las lágrimas que quedaron en cautiverio guardados en la tela de nuestras almohadas privadas de toda luz mientras portábamos un disfraz sin excusas y una máscara de aparente alegría. En las noches, cuando el calor se impregna en mi ropa y las estrellas escapan, la luna con su solitaria sonrisa me acompaña a crear en el aire los diversos mundos de ensueño que pudieron ser nuestros aún sin saberlo. Me pregunto, a través de esa contaminación de ilusiones si tú también leerías aquellos cuentos de terror y fantasía buscando por qué hay en la vida finales felices y otros desgarradores. Han pasado los días, y aquí me encuentro escribiendo estas líneas que quizá no tengan importancia alguna que seguir esperando al invierno y nueva poesía sin culpa ni verdades.
sábado, 9 de agosto de 2008
jueves, 17 de julio de 2008
Una vida de perro
Un perro blanco, grande y con sarna. De patética y triste apariencia, pero con divertidas historias por contar. Lobo vendría siendo su seudónimo para quienes lo ven y temen, tonto para quienes lo conocen, bonito para los humildes. Un borreguito de nieve (no era perro, ni quien lo creyera) cuando era pequeño... se hizo perro por las malas costumbres. Solía saltar de gusto ante cualquier ocasión y dormir en el mosaico de la casa no dejando un mal olor, sino una dulce presencia. Hoy en día, tras mucho tiempo de dormir en su casa (que mas bien parece de humanos para la hora del té) porque la presencia era más maldición que ternura, y la lana ya no esponjosa sino irritable por el mal olor, se hizo uno más de los perros que todo el mundo les cree que son perros. Algo divertido de éste en particular, es que no vive solo, sino también con su esposa. Una pastor alemán que causa gracia por su gordura y su modo al andar por la calle. Temida por los hombres y acobardada ante los regaños. Se casaron tras ésta haber llegado a la casa, y por supuesto que las juezas de boda fueron las ahora jóvenes que de niñas creían en el romanticismo fantástico y que ahora no es mas que una mofa ridícula. Aún así el matrimonio sigue siendo válido, y la vida de este perro sigue. Todos los días por las mañanas suele ir por una galleta y recostarse en alguna de las puertas, cosa que no se le entiende pese a los trancazos que se le dan al abrir. También se hace pasar por un mal entendido, ya que al pasear por las noches y andar buscando entre la basura, pretende negarlo teniendo la nariz llena de residuos de comida y no acepta reclamo alguno. Aún así, el tiempo lo ha hecho nuestro, sin importar cuánto nos desagrade la mayoría de las veces. Sentimos cerca su partida... y lejanas sus huídas a otros mundos... Una vida de perro.
miércoles, 2 de julio de 2008
Curiosidades mundanas...
Es curioso el cómo con un sencillo
saludo de mano es voluntario
el fin de nuestra vida.
Curioso el saber que hay
un corazón en nuestro pecho
y no lo sintamos palpitar.
Dejarnos ahogar por un vaso
de agua mientras llora...
pues los hielos del claro veneno
que alivia nuestra sed suicida,
se derriten ante el impedimento.
Curioso caminar sin lograr
encontrar sendero...
pies sin existencia notoria.
Curioso el escribir esto
sin haberlo pensado antes...
curioso creer que la máquina
no existe ni yo tampoco.
saludo de mano es voluntario
el fin de nuestra vida.
Curioso el saber que hay
un corazón en nuestro pecho
y no lo sintamos palpitar.
Dejarnos ahogar por un vaso
de agua mientras llora...
pues los hielos del claro veneno
que alivia nuestra sed suicida,
se derriten ante el impedimento.
Curioso caminar sin lograr
encontrar sendero...
pies sin existencia notoria.
Curioso el escribir esto
sin haberlo pensado antes...
curioso creer que la máquina
no existe ni yo tampoco.
martes, 17 de junio de 2008
Camino por la calle...
Mientras caminaba por la calle, observaba cómo los niños gritaban a los carros que pasaban, desesperados. Algo les aturdía. Mientras caminaba por la calle, vi cómo una anciana salvaba a su gato de entre las ramas de un árbol. Los perros permanecían sentados con calma a la orilla de la acera, y los bomberos tomaban té al mediodía. ¨Puede ser algo natural¨. Mientras caminaba por la calle, nadie observaba hacia ninguna parte, televisores apagados y la conciencia en plena purificación. Satanás jugaba a las cartas en el atrio de la iglesia y los querubines observaban el noticiero de las seis... (así lo sabían todo... o al menos una parte). ¨Puede ser algo natural¨. Los farmaceúticos olvidaban la salud de la gente y transformaban el local en una dulcería. Los diabéticos se perdían entre el chocolate y los vegetarianos aprendían el arte del canibalismo. ¨Puede ser algo natural¨. El cielo estaba invadido por platillos voladores, mientras que las nubes se escondían en nuestras casas. El ritmo de Celia sonaba recordando que la vida era un carnaval, y la feria se hallaba en total esplendor. ¨Puede ser algo natural¨. Múltiples cosas pasaban y yo seguía caminando por la calle. El fin del mundo no estaba cerca de todos modos... de alguna manera portaba el conocimiento de que el mismísimo fin habitaba dentro de nosotros. ¿Era acaso una profeta? ¨Podría ser algo natural...¨.
jueves, 12 de junio de 2008
Entre el gris profundo...
Acudí en hacer existente el frenético ruido de la computadora al encenderse, entre esa oscuridad que dormía en la madrugada. En un momento de pesadilla con un sobresalto inesperado, me despertó. Tenía que encenderla. El silencio había irrumpido en su fantasía por acercarse a la luz. Bajé la pequeña escalinata, subí otra. Acabé al fin ese pequeño laberinto de escalones y confusiones escondidas... La oscuridad me esperaba, intranquila, abajo. Tenía miedo. Aún sin haberse quejado pese a la mudez de su naturaleza, prendí la luz. La oscuridad, tras reconfortante consuelo se disolvió entre esos watts, uniéndose a su amante imposible. Aferrándose, hasta ya no existir. Al percatarme de que el ruido aún no cesaba, pues no se hallaban en perfecta postura las herramientas de tortura disfrazada, me fui a la cocina. A través de la pequeña ventana se veía un gris profundo. Entre lo gris profundo se hallaban unos pájaros. Palomas, quizá. Dudé en saber qué eran, pues el tamaño de su cuerpo era más grande de lo normal. Estaban sobre los cables que colgaban de los postes de la calle, que sobresalían por encima del minúsculo techo, el cual habría sido el techo de mi casa años atrás. Pero antes de remontarme al pasado, observé a tres gatos que permanecían sentados a una distancia considerable, en forma de círculo, como si sostuvieran una conversación. No era así. Miraban absortos hacia algo. Los otros dos que días antes iban a mortificarles con araños y terribles maullidos no estaban ahí. Al menos no los veía. Temí que quizá sentían su presencia, más querían encontrarla sin ojos prestos a querer mirarles. Algo sí sabía: Letal, el gato fóbico a salir de la casa, permanecía durmiendo solo y tranquilamente frente al calentón. Volteé la mirada. Bisbirije, Obeso y Marta ya no estaban ahí. Esos tres gatos que me hacían dar vueltas con sus ojos... Ahora sí temí en serio al notar que tampoco los pájaros de rara naturaleza estaban en sus lugares. Entonces pensé: "¿Se los habrán llevado volando...?" Y me dio risa el pensar que habría en el cielo una parvada de pájaros de desconocida naturaleza cargando entre sus garras a tres gatos existencialistas. Jajaja. Pronto olvidé aquello y me sumergí en el gris profundo del cielo. Las nubes sin forma ni existencia me hacían respirar un aroma a olvidada nostalgia. Mi cuerpo, sujeto en la nada e inmóvil, caía entre el gris profundo del cielo. Caía... observé mi ayer arrepentido y mi mañana con esperanza; mi futuro inadvertido y mi pasado en una marca. El ruido había cesado. Me alejé de la ventana y me encaminé hacia la computadora. Era un arma perfecta, acabada de procesar. Tomé asiento. Vi la pantalla. De ser azul, puse un plano en blanco. En ello escribí:
"Entre el gris profundo del cielo..."
Una mañana lo vi. De pronto volví a recordar... Me pregunté en dónde estarían los gatos...
jueves, 5 de junio de 2008
Vivo
Vivo a la sombra de mis sueños
mientras desconozco el resplandor
del mundo cuando amanece
cada mañana...
Vivo preguntando al aire cuándo
volverá su significado inmortal,
que, como un suspiro,
se ha evaporado de mi ecosistema
como una trampa inmoral.
Vivo, realmente vivo...
El mundo no se ha dado cuenta de ello
y es por eso me privan de tanta
respuesta y nostalgia...
Vivo, sin saber cómo. Con una
falsa sonrisa en mi cara,
que se ha impregando en mí
como un deseo a la esperanza.
Vivo, éste es mi último día.
En falta de ideas me dispongo
a manipular la existencia
de un espacio en blanco...
quizá no quería palabras.
Vivo, me disculpo.
No comprendo por qué.
Voluntario suicidio
¿qué más hay por hacer?
Vivo.
mientras desconozco el resplandor
del mundo cuando amanece
cada mañana...
Vivo preguntando al aire cuándo
volverá su significado inmortal,
que, como un suspiro,
se ha evaporado de mi ecosistema
como una trampa inmoral.
Vivo, realmente vivo...
El mundo no se ha dado cuenta de ello
y es por eso me privan de tanta
respuesta y nostalgia...
Vivo, sin saber cómo. Con una
falsa sonrisa en mi cara,
que se ha impregando en mí
como un deseo a la esperanza.
Vivo, éste es mi último día.
En falta de ideas me dispongo
a manipular la existencia
de un espacio en blanco...
quizá no quería palabras.
Vivo, me disculpo.
No comprendo por qué.
Voluntario suicidio
¿qué más hay por hacer?
Vivo.
jueves, 8 de mayo de 2008
Mientras observo por la ventana...
Pasan muchas cosas por mi cabeza
y sólo estoy pensando en eso.
Mientras lo pienso me pregunto:
¿Cuántas cosas podrían pasar por
mi cabeza?
Pienso muchas cosas en mi cabeza
y yo lo desconozco.
Eso es todo.
El silencio, como fiel amante me abraza,
y yo, como víctima entregada
al sufrimiento, no me resisto.
El silencio como callada pasión olvidada
canta poemas de amor con desaliento.
Pasan muchas cosas por mi cabeza
y sólo estoy pensando en eso.
Me pregunto:
¿En qué más podría pensar?
Mi oscura mente comparte un
baile de nostalgia con pasadas horas
perdidas.
La melodía no emite sentimiento alguno,
sólo suena como un telar automático;
no posee sentido de ser a menos de no
seguir el extremo de un hilo.
Pasan muchas cosas por mi cabeza
y yo lo desconozco.
¿Cuántas cosas pasan por mi cabeza?
El amor esconde su mirada
y el silencio se apodera de mi voz.
Pasan muchas cosas por mi cabeza
y yo lo desconozco.
¿Cómo es que ha pasado todo esto?
Pasan muchas cosas por mi cabeza
y sólo estoy pensando en eso:
¿realmente existo?.
y sólo estoy pensando en eso.
Mientras lo pienso me pregunto:
¿Cuántas cosas podrían pasar por
mi cabeza?
Pienso muchas cosas en mi cabeza
y yo lo desconozco.
Eso es todo.
El silencio, como fiel amante me abraza,
y yo, como víctima entregada
al sufrimiento, no me resisto.
El silencio como callada pasión olvidada
canta poemas de amor con desaliento.
Pasan muchas cosas por mi cabeza
y sólo estoy pensando en eso.
Me pregunto:
¿En qué más podría pensar?
Mi oscura mente comparte un
baile de nostalgia con pasadas horas
perdidas.
La melodía no emite sentimiento alguno,
sólo suena como un telar automático;
no posee sentido de ser a menos de no
seguir el extremo de un hilo.
Pasan muchas cosas por mi cabeza
y yo lo desconozco.
¿Cuántas cosas pasan por mi cabeza?
El amor esconde su mirada
y el silencio se apodera de mi voz.
Pasan muchas cosas por mi cabeza
y yo lo desconozco.
¿Cómo es que ha pasado todo esto?
Pasan muchas cosas por mi cabeza
y sólo estoy pensando en eso:
¿realmente existo?.
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