Así como se fue el mes se van los años. Justo ayer, un treinta y uno no considerado por muchos o creído bisiesto por tantos, sucedió ser un día más y que siempre se ha marcado en el calendario. Un día que condenó mi fecha de vida y que ahora me alegro de someterme a la misma. Eso, eso es lo más extraño de leer en este pequeño espacio sepulcral donde la depresión abunda. Y claro que me deprimiré otra vez, lo juro. Pero no hoy. Amanecí de buen humor y más tarde entristecí por haber olvidado un gato dizque de azúcar y que a la hora no encontré. Pero lo recuperaré y recupero el sonreír de nuevo. Me alegro de ayer y por los muchos hoy de ayer en espera. Tal vez cuarenta, ochenta, cien... (¡no!) pero así lo espero, y si no... persistirá el ayer y un bonito recuerdo. Mientras, no admito la entrada a Septiembre.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
lunes, 30 de agosto de 2010
De ciertas cosas, nada más
Por muchas oraciones las cosas suceden. No sé quién inventaría malas plegarias. Uno teme demasiado y sigue con la idea de que nada malo va a suceder. Quizá eso me haya pasado hoy. Pensar que la gente piensa que sólo piensa y que con ello basta para tener razón. Y uno sabe cuando tal razón no es correcta y se queda ensimismado, no se sabe si por emoción de ser más exacto que ellos por ser uno mismo precisamente, o porque no se sabe domado por los demás. No hace mucho que me traumaban por tener manos con dedos y muchos dientes en la boca. Tal vez aun no lo creo. No hace demasiado que solía coleccionar todo tipo de cosas pequeñas para el hogar. Claro, de juguete, todo lo necesario para tener una casa bien equipada. Sobre todo platos y tazas de porcelana. Y vaya siendo que no creo en un lugar sagrado. Del mismo modo juntaba cada moneda que por descuido caía a mis pies y llenaba bolsas que más tarde irían a la Virgen de la Trinidad. Tal vez no era a ella, pero se escucha bien. Lástima que las tortugas no nacieran de las piedras, que los perros no fueran perpetuos y sí los recuerdos. Tal vez por eso resulté demente en un menor grado. Quizá frágil o muy depresiva. Tal vez. Aun puedo creer en muchas cosas, leer de otras tantas que no me favorezcan. Reír de vez en vez. Quizá hoy sea otro día que permanecerá como otros tantos: a la espera de que nada malo suceda y ya no tenga para tanto rezar.
lunes, 23 de agosto de 2010
Aprovechando el día de hoy
Aun no te he dirigido palabra alguna en este pequeño espacio. Y es que no hace falta, quizá. Lo más probable es que se necesite razón poderosa para hacerlo. Y hay demasiadas. Tal vez tantas, que tenga que iniciar una nueva cuenta. Pero no todavía. Y mira cómo titubeo para hacerlo en pocas líneas. Pero prometo que ya estoy por iniciar. Es más, ahorita.
Hace no poco tiempo de conocer nuevas ideas, una alegría permanente que causa envidia, que se da sin ningún prejuicio y a quienes más la necesitan. Sí, me creo pobre injustamente. Aventuras de película (en género de acción, drama y demás opciones, pero no trágicas) . Deberte también el sentirme aniñada de vez en vez y demasiado chiqueada, desde que pueda hacer berrinches y maltratarte a mi mejor modo. Pero más tarde recapacito, ¿no? Y ahí ya soy la filósofa burda que se la pasa diciendo cosas sin ningún sentido, porque nada lo tiene (a que soy bien burda, ¿eh, eh?) pero cuando el sin sentido toca a mi puerta demasiado fuerte y siento miedo, ahí estás para protegerme y sufrir las consecuencias. En fin, eres asimilable a un ser extraordinario (o sea, extraterrestre). Todo esto para recalcar demasiadas cualidades que quizá nunca te digo, porque me das un poco de envidia. Pero hoy quiero ser humilde, porque me agarró la nostalgia. Tú sabes cómo sanar ese tipo de cosas, todo lo haces, empezando por aguantarme. Y hoy es cuando te diré algo... Ay, no, aquí ya me dio vergüenza, no soy así de libertina. Más al rato te diré, mientras te dejo en suspenso. Sólo déjame terminar agradeciéndote mucho, mucho mucho.
sábado, 14 de agosto de 2010
El volver de los devenires
Las casualidades comienzan siendo un instante y quedan como nada más. Aun de recuerdo. Algo específico queda marcado, similar a una mancha de tinta que con el tiempo se expande de forma lineal, pausada y lentamente, pero súbitamente prosiguiendo la marcha. El problema es: ¿cuándo marcará un fin? Y, ¿de verdad eso esperamos...? Lo más prudente sería no estar tan apegados a estos detalles de calendario y tomar todo como un acontecimiento, tratase de lo que tratase. Un buen acontecimiento, sin reclamos. Ya luego vendrán las excepciones.
miércoles, 28 de julio de 2010
De regresar, despidos, gatos y demás...
Ya no hay más tiempo: irse, quedarse, volver ¿qué da? Como el gato que al recibir caricias, siente miedo (o la muerte aun más cerca) o al que en vez de verle y decir "qué bonito" ya no le queda de otra que habituarse a las patadas ¿qué da? Esperar a la santísima luz que nos ilumine para no pensar más en cosas mortuorias ¿qué da? Ver rostros apenas habituados a la memoria, para dar fin y despedida ¿qué da? Eso no va a borrar sueños de tristeza y tristeza concretada. Resultado: cierta indiferencia frustrada. ( ... )
lunes, 31 de mayo de 2010
Así es.
Que vayan sucediendo las cosas, dejando atrás lo que quedaba pendiente e ignorando lo que sucedería a futuro. Simplemente que vayan tomando forma por sí solas y me amolden de acuerdo a sus circunstancias: deformándome, restando más días a mi existencia o que me aclaren espiritualmente dentro de su precipio para al fin dejarme caer en ellas. Por supuesto que no me siento bien, los días han sido malos, pero la han librado en esto las circunstancias. Ahora sólo espero saber cuándo he de arrojarme...
lunes, 5 de abril de 2010
Ímpetu y sadismo
Que la sangre en gesto adulador me saluda y recibe
como un impetuoso acercamiento hacia la muerte
y escupa el barroco sobre mi estúpida poesía
pues sierva soy en asistir eterna a su abismal preludio.
No ha de importar una huella más sobre la tierra
siempre estuve expuesta a la insensatez
de ser frágil como humano.
Ahora bestia, podré lanzarle fuego a las llagas
que en mi piel quedaron de cada tropiezo y caída
al caminar sobre el lago que el barroco me dejó lacrado.
Ya podré contemplar con regocijo mi figura
y dejar sanar masoquista, en el agua mis heridas.
¿Qué importa más el escuchar la sordez de esta vida
si en paz establecida están el gozo y la alegría?
En medio de este silencio opulento que canta
al ritmo incesante de los solitarios espectros.
Yo, en medio de este averno paradisiaco
río mientras doy paso a la sangre de mis llagas,
al fuego que me consume, al agua que me lava
al fluir en lo profundo del barroco que me repudie
y que en callado devenir me llama.
*Y con estas sandeces, festejo dos años de puras
palabrerías... (y habrán más)
como un impetuoso acercamiento hacia la muerte
y escupa el barroco sobre mi estúpida poesía
pues sierva soy en asistir eterna a su abismal preludio.
No ha de importar una huella más sobre la tierra
siempre estuve expuesta a la insensatez
de ser frágil como humano.
Ahora bestia, podré lanzarle fuego a las llagas
que en mi piel quedaron de cada tropiezo y caída
al caminar sobre el lago que el barroco me dejó lacrado.
Ya podré contemplar con regocijo mi figura
y dejar sanar masoquista, en el agua mis heridas.
¿Qué importa más el escuchar la sordez de esta vida
si en paz establecida están el gozo y la alegría?
En medio de este silencio opulento que canta
al ritmo incesante de los solitarios espectros.
Yo, en medio de este averno paradisiaco
río mientras doy paso a la sangre de mis llagas,
al fuego que me consume, al agua que me lava
al fluir en lo profundo del barroco que me repudie
y que en callado devenir me llama.
*Y con estas sandeces, festejo dos años de puras
palabrerías... (y habrán más)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
