lunes, 23 de agosto de 2010

Aprovechando el día de hoy

Aun no te he dirigido palabra alguna en este pequeño espacio. Y es que no hace falta, quizá. Lo más probable es que se necesite razón poderosa para hacerlo. Y hay demasiadas. Tal vez tantas, que tenga que iniciar una nueva cuenta. Pero no todavía. Y mira cómo titubeo para hacerlo en pocas líneas. Pero prometo que ya estoy por iniciar. Es más, ahorita.
Hace no poco tiempo de conocer nuevas ideas, una alegría permanente que causa envidia, que se da sin ningún prejuicio y a quienes más la necesitan. Sí, me creo pobre injustamente. Aventuras de película (en género de acción, drama y demás opciones, pero no trágicas) . Deberte también el sentirme aniñada de vez en vez y demasiado chiqueada, desde que pueda hacer berrinches y maltratarte a mi mejor modo. Pero más tarde recapacito, ¿no? Y ahí ya soy la filósofa burda que se la pasa diciendo cosas sin ningún sentido, porque nada lo tiene (a que soy bien burda, ¿eh, eh?) pero cuando el sin sentido toca a mi puerta demasiado fuerte y siento miedo, ahí estás para protegerme y sufrir las consecuencias. En fin, eres asimilable a un ser extraordinario (o sea, extraterrestre). Todo esto para recalcar demasiadas cualidades que quizá nunca te digo, porque me das un poco de envidia. Pero hoy quiero ser humilde, porque me agarró la nostalgia. Tú sabes cómo sanar ese tipo de cosas, todo lo haces, empezando por aguantarme. Y hoy es cuando te diré algo... Ay, no, aquí ya me dio vergüenza, no soy así de libertina. Más al rato te diré, mientras te dejo en suspenso. Sólo déjame terminar agradeciéndote mucho, mucho mucho.

sábado, 14 de agosto de 2010

El volver de los devenires

Las casualidades comienzan siendo un instante y quedan como nada más. Aun de recuerdo. Algo específico queda marcado, similar a una mancha de tinta que con el tiempo se expande de forma lineal, pausada y lentamente, pero súbitamente prosiguiendo la marcha. El problema es: ¿cuándo marcará un fin? Y, ¿de verdad eso esperamos...? Lo más prudente sería no estar tan apegados a estos detalles de calendario y tomar todo como un acontecimiento, tratase de lo que tratase. Un buen acontecimiento, sin reclamos. Ya luego vendrán las excepciones.

miércoles, 28 de julio de 2010

De regresar, despidos, gatos y demás...

Ya no hay más tiempo: irse, quedarse, volver ¿qué da? Como el gato que al recibir caricias, siente miedo (o la muerte aun más cerca) o al que en vez de verle y decir "qué bonito" ya no le queda de otra que habituarse a las patadas ¿qué da? Esperar a la santísima luz que nos ilumine para no pensar más en cosas mortuorias ¿qué da? Ver rostros apenas habituados a la memoria, para dar fin y despedida ¿qué da? Eso no va a borrar sueños de tristeza y tristeza concretada. Resultado: cierta indiferencia frustrada. ( ... )

lunes, 31 de mayo de 2010

Así es.

Que vayan sucediendo las cosas, dejando atrás lo que quedaba pendiente e ignorando lo que sucedería a futuro. Simplemente que vayan tomando forma por sí solas y me amolden de acuerdo a sus circunstancias: deformándome, restando más días a mi existencia o que me aclaren espiritualmente dentro de su precipio para al fin dejarme caer en ellas. Por supuesto que no me siento bien, los días han sido malos, pero la han librado en esto las circunstancias. Ahora sólo espero saber cuándo he de arrojarme...

lunes, 5 de abril de 2010

Ímpetu y sadismo

Que la sangre en gesto adulador me saluda y recibe
como un impetuoso acercamiento hacia la muerte
y escupa el barroco sobre mi estúpida poesía
pues sierva soy en asistir eterna a su abismal preludio.
No ha de importar una huella más sobre la tierra
siempre estuve expuesta a la insensatez
de ser frágil como humano.
Ahora bestia, podré lanzarle fuego a las llagas
que en mi piel quedaron de cada tropiezo y caída
al caminar sobre el lago que el barroco me dejó lacrado.
Ya podré contemplar con regocijo mi figura
y dejar sanar masoquista, en el agua mis heridas.
¿Qué importa más el escuchar la sordez de esta vida
si en paz establecida están el gozo y la alegría?
En medio de este silencio opulento que canta
al ritmo incesante de los solitarios espectros.
Yo, en medio de este averno paradisiaco
río mientras doy paso a la sangre de mis llagas,
al fuego que me consume, al agua que me lava
al fluir en lo profundo del barroco que me repudie
y que en callado devenir me llama.

*Y con estas sandeces, festejo dos años de puras
  palabrerías... (y habrán más)
 

domingo, 14 de marzo de 2010

. . .

He vuelto a recordarla. Lágrimas huyeron del presente pasado. Ciertas circunstancias se han acumulado. Y las recuerdo. Desearía llorar por ello. No importa cuánto sea el peso de su significado. A través de su danza la he recordado. Esa canción. Tras el advertido encuentro conversamos. Y en una inadmisión del resultado a ello en un posible error nos encontramos. No lo sé. Promesa fue no sernos desigual. Ha de ser cumplido. Seguía sumergida en aquella danza. Era su cumpleaños. Se ha ido. Ya no celebraremos otro igual. Lágrimas corrieron. Aun quedan respuestas por dar y recibir. Recordar en su compañía la especificada circunstancia. Saber si podrán surgir gotas de cualquier tipo sentimental. Buscarles un pretexto. Llorar.

domingo, 14 de febrero de 2010

Sin título

No entiendo el lenguaje de los perros en las mañanas, ni por qué están desalojando el fin del mundo. Ni siquiera la razón aparentemente injustificada sobre la ausencia de unos y la soledad de alguien que nos hubo de dejar en su lugar, donde acostumbrábamos verle recostada siempre en los puntos precisos de la casa, o sentada en otros. Ya las noches no transmiten más nostalgia... La gente inventa la muerte para recrear nuevos planos o universos, donde no habrán de encontrarse más con aquellos que siguen los mismos pasos en el olvidado abismo de esto que llamamos nuestro hábitat natural. Es simplemente absurdo y aburrido para ellos. Quizá sólo era cuestión de recriminar los hechos que la vida nos juega, y más tarde habré de explicar por qué no he de entender el principio, o tal vez buscaba un buen fin. Fracaso.