domingo, 5 de diciembre de 2010

Esperar

Últimamente el concepto de la soledad ha caído sobre mi espalda duramente. Y es injusto que le deje reposar así porque sí. Llegó como siempre, con su saco café oscuro y bufanda. Al principio era creíble gozar de una soledad casual, a expensas de la gente y olvidando haber estado así hacía tiempo antes. Pero la dejé ser y estar por algunos días, hablarme de su pasado y hacerme recordar el mío, hablarle cómo ha sido desde entonces. Siempre es incómodo querer ofertarle una breve estadía en aquel lugar donde me gusta estar, porque por lo regular me siento bien ahí y se me permite llorar aunque sea poquito. No obstante, me da miedo que me abandone, y no sé porqué. Tal vez porque si me abandonara mi propia soledad, tomaría la decisión equivocada que antes recurría a mí constantemente, cada vez que la soledad se la pensaba. Un mal pensamiento no es buena compañía, y no es que es que sea drogarme o tomar alcohol a morir. Es solo que... hace tiempo que no sucedía cosa tal. Puedo creer en superar el momento, pues sé que vendrán más debido a una razón enorme que no puedo culpar. Porque me gusta esa razón, estoy enamorada de esa razón tan casi doliente. De lo demás siempre habré de preocuparme, o mejor dicho, debo estar adaptándome a ello. Espero a que llegue la razón, antes de que me abandone.

domingo, 21 de noviembre de 2010

De la rara violencia

Cierta vez leí sobre una especie de violencia surgida a partir de una carcajada, de lo inevitable que es no perturbarse tras repentinamente presenciar una alegría de dicha magnitud. Así mismo y contrario a esto, de lágrimas que brotan entre la dicha o el placer, llegando a la siempre inexplicable nostalgia. Resulta extraño querer pensar en una razón concreta de las cosas en medio de la nada, reír o llorar de la nada. ¿Será eso una verdadera violencia? La confusión provocada, quizá. Pero algo tenía de razón respecto a la violencia este texto, y era que no tenía hora para llegar, ni modo. Todo el tiempo somos verdugos de la palabra, del inesperado momento en que adquiere su forma. ¿Concebiremos al mundo como a una piedra desmoronándose bajo la fuerza de nuestro puño, una parte precoz del desconocido inconsciente...? Y es ahora que ya no me quedan palabras, porque la resolución queda siempre pendiente.

martes, 16 de noviembre de 2010

La esfinge perpleja

¿En qué parte del cuerpo reside esa proclividad a lo inmundo? A veces se nos manifiesta claramente esa condición universal que nos inclina hacia cualquier forma de lo degradado; conformamos entonces nuestras aspiraciones a las determinantes siempre apremiantes del equívoco. Somos entonces como un error del dios; como una errata en un libro banal.
Imagen... instante...
¡Qué extraño es el orden de esas dimensiones!
Me hubiera confabulado conmigo mismo para escribir una novela en la que no hubiera un solo orden de la realidad que no estuviera involucrado como substancia misma de ese texto. Si yo consiguiera escribirla, eso querría decir que la substancia del mundo son las palabras... y, en cierto modo, que yo soy el dios.
Sí; porque la aspiración de ser dios es la más legítima (porque es la más alta que puede ser concebida).
La esencia del dios es su legitimidad como certidumbre del espíritu. Si los dioses no fueran tan patentes, el pensamiento sería imposible.
Los dioses son todo eso que no es la realidad.

martes, 2 de noviembre de 2010

A ella

Nunca antes había percibido abrazo alguno y disimulado de la muerte. En días como hoy tan sólo sabía que la tradición era celebrar a los difuntos, desconocidos la mayoría de ellos para mí, ya que aquellos que resultaban conocidos (sea familiares o amigos) me parecían un recuerdo que se manifestaba alegre al regresar en su compañía, en el pasado. Pero hoy es inciertamente lo contrario. Desde ayer que la recuerdo a ella, y no es que no la hubiese pensado antes. Es extraño saber que tengo una ofrenda a su memoria, y ya no pueda compartirla... Una taza de café, un pan dulce o escuchar la radio en las mañanas. Ahora triste sorbo de la taza y saboreo amargo las migajas. Pero sé que no ha de ser así, que no le habría gustado la idea de saber tales cosas que no se hicieron sino para ser disfrutadas. Aun así, espero desde lejos sepa que la extraño, pero que no me venga a jalar las patas. Creo que soñé con dicha promesa, o alguna vez nos llegó con la amenaza.

domingo, 17 de octubre de 2010

Está dicho

No estoy hecha a la medida de las carteras, porque más temprano que tarde, agarran su propio camino... Y las muy malditas que se van cuando más les conviene (ya empiezo a creer que no son un simple objeto inanimado, sino que también tienen sus propias ambiciones) era de imaginarse.

domingo, 10 de octubre de 2010

Después de todo redondeado...

"Lo justo de la diversidad de pensamientos, el amor a la tierra y libertad" no son falsos ni verdaderos, precisos o limitados. Son sólo el encubrimiento del sufrir de algunos y felicidad de otros, así como el tormento celoso de tantos. Sentir, por así decirlo, se deslinda de culpa tras sólo ser la mínima parte de una idea oblicua y de digestión echada sin más a la suerte. El resto, puede carecer de importancia.

martes, 5 de octubre de 2010